Mientras se sienta con toga y birrete después de su ceremonia de graduación, Gabriel Cross reflexiona sobre el viaje en montaña rusa que le trajo aquí, en concreto, su romance universitario con Alex Mecum. Gabriel recuerda cómo Alex, entonces un aspirante a profesor, se enteró de la intención de Gabriel de abandonar, y para su sorpresa, fue corriendo a su habitación para convencerle de que no lo hiciera. Lo que siguió es ciertamente digno de ser contado, la forma en que Alex tomó a Gabriel en sus brazos y lo acostó en la cama, desnudándolo antes de comenzar a mostrarle a Gabriel lo satisfactoria que puede ser la vida universitaria. Y aunque desde entonces han recreado el evento muchas, muchas veces, siempre se recuerda la primera vez vívidamente, y mientras Gabriel se sienta en su escritorio, recuerda los fuertes brazos de Alex acariciándolo, lo seguro que se sentía en el cuidado de Alex, y lo bien que Alex procedió, tocando a Gabriel en lugares que nunca supo que existían, tanto tiernos como firmes, ofreciendo a Gabriel una oportunidad no sólo para redimir sus metas universitarias, sino para encontrar un compañero en el proceso. Se sienta en su silla, recordando cada momento, y sonríe a la suerte que el destino les ha dado a ambos. ¡Disfrute!