Compadezco al joven Mike Cole. Se za mucho por estudiar, pero todo es en vano. El hecho es que hay demasiadas distracciones para mantener su cabeza en su libro - ¡en lugar de su mano en los pantalones! -- No menos importante es la estatuilla africana con una gran polla negra. Decide valientemente ir a mear y a ducharse en un último intento de mantener su determinación, sólo para verse rápidamente interrumpido por nada menos que su buen amigo, Bjorn Nykvist. En ese momento, por supuesto, cualquier esperanza de mantener su determinación queda finalmente destruida. Dicho esto, habiéndose abandonado claramente a una muy necesaria sesión de libertinaje carnal, cede a sus impulsos de una manera muy grande: se arrodilla para poder chuparle la vida al apuesto buey de Nykvist. Es el tipo de recibimiento que cualquiera apreciaría, Nykvist seguramente más que la mayoría, y no nos sorprenderá ver que el guapo rubio le devuelve el favor con un beso en el hocico sin vello de Cole. Ese movimiento no es más que el preludio del festín principal, por supuesto, con Nykvist aprovechando al máximo para meter cada centímetro de su grueso y carnoso salami directamente en el hambriento agujero del español. El resultado es una estupenda sesión de mamadas sin límites, en la que ambos tíos se la meten como si hubieran nacido para ello, y en la que aprovechan al máximo el lujoso entorno, sobre todo la sección de suelo de cristal. Todo esto hace que Nykvist se corra a mitad de la follada, y que Cole le lame el culo a su amigo con tal oleada de leche que hay que rebobinar el vídeo para verlo todo de nuevo.